Hace ya algunos meses que saltó a los
medios una trágica noticia, “las aceiteras no volverán a
utilizarse en nuestros bares y restaurantes”. Cuando lo escuchas
todos los recuerdos que has tenido con aquel objeto pasan por tu
cabeza en unos segundos. ¿Cuantas veces te has tomado una tostada
derramando un buen “chorreón” de aceite por encima?. Entonces
empiezas a ver el significado que tiene para tu vida, te duele ese
corazón jaenero, y ves como tanto a pequeños fabricantes y
hosteleros le añaden un lastre más en su pesada carga legislativa,
y para colmo “con la que está cayendo”. Pero una vez que se te
ha pasado en primer cabreo, empiezas a analizar la situación.